Compartir

EDUARDO E. GIUSIANO


Eduardo nació el 24 de enero de 1965 en Resistencia, Chaco, norte de Argentina. Desde niño, soñaba con viajar y conocer el mundo, sumergirse en diversas culturas, explorar sus maravillas y sus misterios. De la época de televisión en blanco y negro, con un par de canales y algunas películas. Por lo tanto, de mucha lectura e imaginación. Lo más cercano a su particular sueño de vida nacería unos años más tarde en la pantalla grande, con el nombre de Indiana Jones (hoy, el indiscutible héroe familiar).

Del otro lado de la misma ciudad, una niña crecía con sueños diametralmente distintos. Alejandra, mientras pedaleaba su bicicleta, soñaba con tener una familia grande, con muchos hijos y una vida más tradicional.

La vida los cruzó y ambos sueños se complicaron. El desafío fue crear un proyecto de vida común, que integrara estos sueños, en apariencia tan disímiles. Eduardo creció aferrado a su visión, en una familia argentina común de clase media. Mamá maestra, papá empleado y dos hermanos muy queridos, que supieron comprender y apoyar en su momento estos poco comunes anhelos para la época y el lugar del mundo donde vivían.

Escuela y universidad pública fueron su base de formación. La ingeniería, su experiencia en gerenciamiento y diversos postgrados fueron claves a la hora de llevar adelante este proyecto de vida diferente, que fue evolucionando a través del tiempo. Combinar una vida tradicional (casa, trabajo, escuela, familia, amigos, etc.) y de aventuras (viajes a los lugares de mayor diversidad del mundo), es tal vez la característica principal de este tácito proyecto.

No fue una cosa o la otra, no fueron sus sueños o los de ella. Fueron ambos.

La contratapa del libro lo cuenta así…


“Nos dijeron que nuestros sueños eran incompatibles. Nos dijeron que era imposible viajar con niños. Nos dijeron que no tenía sentido correr riesgos. Nos dijeron que el mundo era peligroso...

Tomé sus sueños como propios, y ella tomó los míos. Los fusionamos, buscamos el equilibrio. Fuimos evolucionando paso a paso, dando forma a un tácito proyecto de vida.

Los viajes dejaron de ser viajes y se transformaron en pequeñas misiones. Sumergidos en diferentes culturas, buscamos acercarnos, desmitificar supuestos, valorar las diferencias. Intentamos aportar algo a la armonía de nuestro confundido mundo.

Pasaron 20 años, cuatro hijos, 5 continentes, más de 50 países... Son muchas las historias por contar, desde las más simples a las más increíbles.

Defendimos esos sueños, los hicimos crecer, los cuidamos con pasión y ellos le dieron sentido a nuestras vidas. Aprendimos que todo dependía de nosotros, de nuestra actitud hacia los imposibles y los miedos. Aprendimos que cada uno es el guardián de sus sueños y que todos juntos somos guardianes de sueños.”

Hoy, la historia continúa...


>Más allá del libro, los países ya son más de 60 y el desafío actual es adaptarse a los cambios propios del avance de la vida de cada uno de los “6G”, como se los conoce, dando lugar y libertades para que cada uno pueda surgir con sus propios sueños, llevándolos adelante con coraje y alegría.

En sus palabras, Eduardo define los sueños de la siguiente manera:
“Los sueños son expresiones del alma que desafían a la mente, buscando elevar su conciencia y su actitud frente a la vida, pero sin acción, perseverancia y pasión para alcanzarlos se desvanecen, se transforman en una mera fantasía, en una inerte expresión de deseo.

Está en uno mismo y en nadie más enfrentar los imposibles, transformar miedo en cautela, frustración en alegría, complicaciones en oportunidades.

Pero se puede ir más allá, se pueden compartir los sueños, intercambiarlos, o tomarlos prestados para crear, para aprender, para enseñar, para ayudar...

Cada uno es responsable, cada uno es el guardián principal de sus propios sueños, pero en ese ir más allá, en la apertura y la entrega, todos juntos somos guardianes de sueños, yo de los míos y los tuyos; tú de los tuyos y los míos.”

Bienvenidos a las memorias de los primeros 20 años de Familia viajera. Más allá de los viajes, los lugares emblemáticos, los recorridos y las vivencias, este libro intenta también llevar a la reflexión personal sobre la responsabilidad de cada uno sobre sus sueños y los sueños compartidos. Es de alguna manera una prueba de que la palabra imposible, es relativa.